Un avión nos iba a llevar a Atlanta, ciudad donde otro avión nos llevaría hasta Nassau, capital de las Bahamas, en la isla de Nueva Providencia, la cual está comunicada con un puente con Paradise Island, lugar donde se celebra el PCA. Iba a ser, con mucha diferencia, mi viaje más largo en avión. El lugar donde más lejos me había llevado un vehículo de este tipo (y cualquier otro) era a Grecia.
Aún subiendo ya con sueño, no dormí casi nada. Al menos me ponía contento pensar que hasta el día 6 no me tocaba jugar y, por lo tanto, el 5 podía ser para descansar. Llegamos a Estados Unidos, de donde conocí sólo este aeropuerto, y el de Orlando, a la vuelta. Comida rápida, aceitosa y no muy apetecible era de lo que uno se podía alimentar en estos sitios.
Fuimos los españoles, que éramos 9 como ya dije (aunque allí mismo nos encontramos con otro, Jimenezzz) a un sitio donde nos dieron la bienvenida a la gastronomía típica (o al menos eso parece) estadounidense. Tapas bien picantes y grasientas, hielo con Coca Cola, una hamburguesa muy grande y muchas patatas fritas. Al poco de empezar nos enteramos de que resultaba que nuestro vuelo no salía con retraso, como ponía en las pantallas cuando llegamos, por lo que encima teníamos que darnos prisa para no quedarnos en Georgia. Georgia americana, claro, los carteles no eran en cirílico, sólo faltaría eso, ya costaba bastante aclararse con el inglés hablado. Me resulta bastante irritante eso de que copien nombres de ciudades o regiones europeas, pero no es momento de hablar de ese tema.
En el mismo vuelo que el nuestro iban también dos jugadores bien conocidos, Freddy Deeb (que por cierto, siempre me ha recordado a Danny DeVito, el de "El pez gordo", película de la cual os pegué el final, http://www.youtube.com/watch?v=bf1ySTtaMRU) y Max Pescatori. Apostaría a que viajaban bastantes más pensando ya en cartas y fichas de torneo.
Llegamos cuando ya era bien de noche en la isla. Fuimos a recoger las maletas. Iban dando vueltas, por las cintas. La gente iba cogiendo las suyas, mientras varias personas empezaban a mirarse y preguntarse si tendrían la mala suerte de no poder ver su equipaje facturado. Yo era uno de ellos. Cuando se cerró la ventanilla de donde saltaban maletas se acabaron las esperanzas. Así que nada, Vuchuu me ayudó con la reclamación y salí del aeropuerto sin nada más que la mochila donde llevaba algunas cosas útiles, pero nada de ropa.
Nos dividimos a la hora de coger taxis, ya que no íbamos todos al mismo hotel. Simón y su novia, Bea, iban al mismo que nosotros, al Cove Atlantis, el hotel más lujoso y, desgraciadamente, caro, de Atlantis, así que fuimos en la misma furgoneta-taxi que ellos. El taxista puso una emisora de radio donde sonaba música clásica especialmente triste, lo cual no me animaba mucho cuando me paraba a pensar que me encontraba a algo así como 7000km de casa, en un sitio que no conocía, donde se hablaba un idioma que no dominaba, seguro que con costumbres bien diferentes a las españolas y encima no podía cambiarme de ropa ni cargar el teléfono. Y, en poco tiempo, iba a estar jugando por unos premios estratosféricos, por lo que no iba precisamente de vacaciones.
No entiendo porqué puso esa música. Estoy casi seguro de que no la escuchaba, iba pensando en sus cosas y ya está. Pero vamos, si lo hace de forma habitual, de cara a los clientes, muchos de los cuales vienen de largos viajes, parece más agradable poner algo más animado, o incluso típico de la zona, si no es mucho pedir.
Cuando bajamos del automóvil estábamos en la puerta del Cove Atlantis, realmente impactante, al aire libre, con una decoración que tenía como protagonista al agua. Tengo un vídeo hecho de noche pasando por allí, mostrando también la habitación y lo que se veía desde el balcón. Cuando pueda los colgaré en Youtube y así os los podré mostrar. En la recepción, después de rellenar una hoja con mis datos, nos dieron una llave a mí, y otra a mi novia, para la habitación, las cuales además servían como una especie de tarjeta de débito para toda la isla.
He visto hoteles con habitaciones igual de pequeñas que sólo el baño de la nuestra. A parte, dos camas enormes, dos teles bien grandes, un sofá, un balcón con unas vistas espectaculares… Bueno, como he dicho antes, ya os lo enseñaré.
Hacía muchísimo tiempo desde que nos despertamos en Madrid, así que poco tardé en estar durmiendo. Al día siguiente, día 5, era el día 1A del evento principal del PCA. Jugaban varios españoles, así que fuimos a ver quién estaba por allí y cómo les iba. Además, era un buen día para ir conociendo Paradise Island. Como mi bañador estaba en la maleta perdida, tocaba comprar otro. Salió caro, pero al menos me serviría después como recuerdo del viaje.
Todo es muy caro en Paradise Island. La habitación de mi hotel costaba como unos 700$ por noche, para que os hagáis una idea. Un auténtico disparate, vamos. La comida rápida es también más cara que en Estados Unidos. La comida buena y sana, además de bien difícil de encontrar, era absurdamente carísima. Un día nos dio a mi novia y a mí por ir a un restaurante japonés al que se accedía desde el casino, y la cena salió por 180$. Estaba buenísimo, eso sí. Pero vamos, la idea es que era realmente complicado conseguir escabullirse de las pizzas, hamburguesas y demás "destruyeestómagos" sin pasar por un restaurante y gastarse un dineral.
Ya he visto que alguien comentó en mi anterior entrada que no quería leer cosas que no fueran de póquer. Está bien, ahora hablaré de póquer, pero creo que el resto de cosas que escribo también tienen interés, es por eso que están aquí. Cada uno es libre de leer lo que quiera, ¡sólo faltaría..!
Poco antes de irme de viaje, me compré una pequeña libreta con tapas de Moleskine. Tan pequeña que podía ir en el bolsillo sin molestar. "Me vendría bien para tomar notas", pensé. También pensaba a la hora de comprarlas en usarlas cuando jugara en vivo. Y sí me vino bien para el PCA.
En mi mesa reconocía a un jugador, Jeff Williams, dos puestos a mi derecha. Fui tomando notas de todo tipo de cosas que me parecieran interesantes, y que me pudieran ayudar posteriormente, como haría si estuviera jugando por internet, pero con la ventaja de poder fijarme en todo lo que pasa. Esto es bueno también porque te mantiene pensando en la partida, no te despistas. Por ejemplo, la primera que tomé:
"Jamaicano: Donk into 3 2/3 A9o en QQ9, check 9, 1/3 en 5." Eso viene a significar que el jugador que había bautizado como "jamaicano", por llevar una camiseta de Bob Marley, rastas y un sombrero que también parecía de ese país, había hecho una apuesta siendo primero por hablar y quedando 3 después, uno de ellos el preflop raiser, después de haber hecho overcoldcall preflop con A9o en las ciegas. En la cuarta carta sale un 9 y pasa. En el river, que es un 5, hace una apuesta de 1/3 del bote y gana mostrando sus cartas.
A base de ir anotando cosas, estaba más al tanto de cómo jugaba la gente, lo cual me ayudaría a la hora de definir los rangos con que podía hacer cada movimiento, una vez me encontrara en una mano con alguien. El primer choque viene cuando yo hago preflop raise en mp3 o hijack (posición anterior al cutoff), con J9o a 275, en ciegas 50/100. Me ve la ciega grande, el cual se había mostrado bastante loose preflop pero más tight postflop, y pasivo en general. Hago apuesta de continuación de 400 sobre 600 en Q86, puesto que voy a hacer que se retire de algunas manos mejores y si no, aún puedo conseguirlo en rondas de apuestas posteriores, o mejorar mi mano, y según cómo lo haga, ya tomaré una linea u otra. Ve.
La cuarta es un 5, yo apuesto 1100 sobre 1400, y me vuelve a ver. Vuelvo a apostar ahí porque considero que puedo hacer que se retire de un porcentaje alto de su rango, básicamente pocket pairs, as alto o manos que sólo hayan conectado una pareja y por lo tanto no sean fáciles de jugar en su situación y decida tirarlas.
La quinta es otro 5. Pasa y apuesto 3100 sobre 3600. Si hubiera tenido escalera, dobles o trío en turn, habría hecho algo para que yo pagara más y proteger su mano, por lo que sabía que aquí sólo podía tener manos no demasiado fuertes, como pareja más proyecto de escalera (de 4 o incluso 8 outs, ya que siendo pasivo muy probablemente sólo vea con manos así). Yo sabía que no tenía gran cosa. Sabía que no tenía que apostar demasiado para tirar lo que fuera inferior a pareja máxima (bueno, dobles de Q y 5).
Pensaba que haciendo una apuesta grande, del estilo de la que hice, no sólo tiraría a las manos hechas más flojas, sino quizás también a la mayoría de damas, puesto que yo había estado jugando bastante tranquilamente hasta antes de esa mano y el oponente no tenía razones para pensar que no tenía lo que representaba, algo realmente fuerte y de lo que quería sacar un buen bote. No tengo claro si hice bien en ese sentido, si realmente podía hacer que se tirara de una dama, y si no era necesario hacer una apuesta aún más grande para tirarlo, si era suficiente con 3100 o si directamente no valía la pena intentarlo y tenía que centrarme en hacer tirar cosas peores, para lo que sería bastante con algo como 2500. No lo sé.
Tenía KQ del mismo palo y me vio. Me quedé con unas 17 000 fichas, siendo 20 000 las iniciales. En la última mano de ese segundo nivel, me vuelvo a encontrar con el jugador del puesto 10. Subo a 3 ciegas en MP2, me ven la ciega pequeña (el de KQ) y la grande, un jugador joven que había estado siendo tight y no había hecho nada remarcable. El flop es K8sK. Pasan y yo apuesto 6.75 ciegas, considerando que con pocas manos van a tener ganas de seguir jugando conmigo sin posición. Me ve la ciega pequeña. La cuarta es un 8. Apuesto 11.25 ciegas, para hacer que se retire de los proyectos, la mayoría de los cuales me van ganando y con los que no tendrá mucho interés de jugar siendo posible un full, y de las parejas pequeñas de mano, con las que tampoco se sentirá cómodo.
En el tercer nivel viene la mano principal de mi torneo. Todos se retiran, Jeff Williams sube en dealer a 600 en 100/200. Llegándole la mano foldeada, en situaciones de ese estilo había subido siempre, por lo que no tenía motivos para pensar que su rango no era el 100% de manos o algo muy próximo a eso. Tengo 88 en la ciega grande. Si resubo aquí, me va a ver prácticamente siempre, por el hecho de contar con stacks grandes en relación a las ciegas, y tener posición contra alguien teóricamente peor que él. O sea, que me encontraría en una situación bastante complicada postflop un porcentaje altísimo de las veces.
Y ante un rereraise suyo no sabía cómo reaccionar, al no tener bastante información de cómo juega en tales situaciones. Por el hecho de haber sido muy conservador en las ciegas, podía considerar que se tomaría en serio un reraise mío y, por lo tanto, un rereraise suyo sería con un rango tan estrecho contra el cual 88 estaría bien tirado. Y pensé que era muy probable que estuviera dispuesto a ser muy agresivo postflop pensando que me retiraría frecuentemente, ante lo cual, obviamente, pensaba adaptarme. Podía inducir faroles postflop de manos que simplemente tiraría preflop. Por todo este seguido de cosas, decidí sólo ver.
El flop fue 97s2. Pasé, apostó sobre 1000 (no lo tengo apuntado, lo digo de memoria) y decidí ver, básicamente por lo mismo de antes, por inducir faroles, ya que era la única forma de sacar valor a manos peores. Subiendo me iba a sentir incómodo, mientras no se retirara.
La cuarta es un 7. Paso, apuesta sobre 2300 y pago. Por lo mismo de antes. La idea era ver en cualquier river, siguiendo con el razonamiento de que apuesta con la mayoría de su rango en todas las rondas de apuestas, y su rango inicial es próximo a 100%; por lo que 88 es suficiente para cazar faroles.
El river es un diez. Paso, apuesta mucho, algo como 5600, pero, siguiendo con mi plan, decido ver, ya que sólo necesito ganar sobre un 30% de las veces en esta situación para que sea rentable, y considero que en el rango con que llega hasta el final apostando hay un porcentaje de faroles más alto que ese. Además, es importante el valor implícito que le puedo sacar al hecho de que vea todo el mundo que soy capaz de hacer súper calls, pudiendo así simplificar, teóricamente, muchas situaciones posteriormente.
Doy la vuelta a mis cartas. Muestra AA y gana. No pasa nada.
Poco después, tengo T9o, subo en mp3 a 2.75 ciegas y me ve en ciega pequeña el del puesto 10. El flop es T55. Pasa, apuesto 4.125 ciegas. Sube automáticamente algo desorbitado, más de mi stack, algo como 45 ciegas. Me quedo pensando y no veo posible que me esté subiendo con nada inferior, así que me retiro. Es importante destacar una mano donde estuvo involucrado él anteriormente. Con ciegas 50/100, alguien en utg+1 sube a 300. Yo veo, con 22, en utg+2. Él resube, en mp3, a 1000. La ciega grande reresube a 3500. Él rereresube rápidamente a 9500, lo cual teniendo 20 000 fichas es lo mismo que ir all-in. Es el otro quien mete todas sus fichas, y este ve con AA. Es decir, por lo visto, con manos buenas, no tiene problema en hacer subidas desorbitadas y rápidas.
En el mismo nivel de ciegas, Jeff Williams hace limp en mp3. El siguiente jugador sube a 700. Yo, que soy el siguiente, con 6000 fichas y AJo, tengo una mano y un stack con que lo único que puedo hacer es apostar todo, ya que una subida intermedia me compromete demasiado con el bote, da la posibilidad al oponente de hacerme un stop and go y no tengo nada claro si es capaz de reresubirme con menos, por lo que prefiero simplemente apostarlo todo.
Se retiran los tres que quedaban por hablar. Jeff también. El que subió me ve sin dudar, con AA, para eliminarme del torneo.
Al cabo de unas horas empezaba a sentirme mal. Era el principio de un constipado. Han pasado 11 días de eso y aún sigo tosiendo. Encima a la vuelta también perdí las maletas. Recuperé la más importante dos días después, pero aún me falta la que regala Poker Stars, llena de merchandising de la sala, y donde también guardé el bañador de 48$.
O sea, que, sin extenderme más, el viaje al Caribe fue una odisea en cierto sentido. Una paliza de viaje, comer mal, ponerme malo, perder maletas en ida y vuelta, todo muy caro… Pero bueno, he visto lo que se atreven a llamar paraíso, puesto que lo es en muchos sentidos. Playas de arena blanca y donde parecía que no había olas, piscinas descubiertas donde se recalentaba el agua y un DJ pinchaba música electrónica, comida bien buena en sitios elegantes, bufets con montones de cosas deliciosas que elegir, un hotel impresionante, montones de animales bien raros… Además de suficientes megapros del póquer como para que el mayor fan se hartase. Y sobre todo, ha sido una experiencia realmente divertida, y me lo he pasado muy bien con un grupo de gente con el que me encantaría volver a encontrarme en otro viaje.

In order to comment, you must login or register.




