Había muchos torneos paralelos en el EPT Montecarlo. No sólo uno de múltiples mesas cada día, sino además SNG (de 2 mesas) a todas horas. Los que preferían los cash games, se podían dirigir a otro casino de la ciudad a jugar. Aún con todo lo que había, mis actividades paralelas al evento principal no fueron nada más que el freeroll para Supernova Elites, en lo que al póquer se refiere. Fuimos 4 mesas en ese torneo, que se celebró el domingo, al mismo tiempo que la mesa final del evento principal y algunos otros MTT.
Me tocó con varios conocidos. JDalla, habitual de 2+2 y jugador de niveles medios de limit, estaba a mi derecha. A mi izquierda, dymarko, shortstacker de nl100 y 200. En la otra punta de la mesa estaba Belok, con quien coincidía bastante por nl200. Los otros 5 jugadores no sé qué pseudónimo tenían en Poker Stars. Empezábamos con 3000 fichas y ciegas 25/25. Era un torneo con una estructura bastante rápida, lo cual sumado a que éramos gente bastante agresiva, hacía que el final pareciera cercano. Nos anunciaron que los premios eran para la mesa final. El ganador del torneo jugaría un HU contra Daniel Negreanu. Si le ganaba, su premio eran 5 000$, y todos los que hicieran mesa final del freeroll, se llevaría una entrada al torneo semanal de los domingos de 500$+30$ de entrada. Si perdia, se llevaba 1000$ y los de la mesa final un ticket para el Sunday Million.
Llegué a la mesa final, donde fui eliminado el primero por hacer una especie de missclick. Era mi turno, estaba en el dealer con unas 6000 fichas, siendo el nivel 200/400 con antes de 50. Esto significaba que había 1050 fichas ya en el bote. Mi A4o era una mano lo bastante buena para hacer all-in, tras haberse retirado el resto de jugadores que hablaban antes de mí. Anuncio mi subida por todas mis fichas, para que indique entonces el crupier que ya había un all-in antes. "¿¡Qué?!", fue lo que pensé. Resulta que otro jugador había dicho all-in antes, pero sin poner mesas en el centro, de manera que cuando llegó mi turno, al ver que nadie había apostado nada, pensando entonces que todos se habían ido antes de mí, hice una subida que resultó ser más bien un call. No entiendo cómo permiten que se haga all-in sin que el jugador que lo hace meta todas sus fichas en el centro. Si se obligara a hacer tal cosa, no pasaría lo que me pasó a mí y seguro que le pasado a miles de personas.
La cosa es que me enfrenté contra un AK, para perder y quedarme con 25 fichas, las cuales perdí yendo all-in en la siguiente mano. Es bastante extraño ser eliminado de una forma tan absurda. Al menos mi premio era el mismo que el del que acabara segundo, y tampoco jugábamos por barbaridades de dinero. Pero, aún así, fastidia.
Por 2+2 me enteré que el que ganó el torneo después ganó el HU, así que me corresponde un ticket de 530$, el cual aún no he recibido.
A parte de este torneo, como he dicho antes, no jugué nada más paralelo. Sin embargo, estuve bastante ocupado haciendo turismo con mi novia en el segundo país más pequeño del mundo. El primero es El Vaticano, para quien no le venga a la mente. Antes de ir al torneo, mucha gente me había dicho que había muy poco por ver en Mónaco. Que todo era muy caro y aburrido. Ya me imaginaba yo teniendo que trabajar toda la semana, jugando en vivo. Pero, no resultó ser así.
El hotel, Montecarlo Bay Hotel, estaba en Montecarlo, que viene a ser una especie de barrio dentro de la ciudad de Mónaco. Esta zona estaba llena de concesionarios de marcas de lujo, como Bentley, Rolls Royce, Ferrari, Lamborghini, BMW, y muchas más, además de restaurantes bien caros. Tiendas de ropa e immobiliarias también se podían encontrar. Todo Mónaco estaba repleto de coches bien caros y cuidados, aunque esto era especialmente cierto en Montecarlo y algunos otros puntos, como en la puerta de grandes hoteles o del famoso Casino de Montecarlo, uno de los puntos más turísticos del país.
Hay unas cuantas cosas por ver en Mónaco, las cuales os citaré a continuación. A mí me gustó toda la ciudad, simplemente andar por ahí ya me encantaba. No me disgustaría lo más mínimo vivir allí. La primera que encontramos, por ser la más próxima al hotel, es un jardín japonés, el cual no es gran cosa, pero pilla de camino. Más adelante, siguiendo por la costa, nos vamos acercando al puerto, donde podéis encontrar montones de yates y barcos, además de algún crucero. Allí mismo hay algunos sitios para comer, o tomar un helado.
El siguiente punto turístico donde estuvimos fue el Casino, que está en una plaza (Plaza del Casino) donde también encontramos el Hotel de París. Es un gran edificio de estilo neoclásico, donde, por lo visto, hacen exposiciones de arte aprovechando las numerosas salas que lo forman. O al menos así era cuando allí estuvimos.
Otro día, haciendo uso del autobús, fuimos hasta el Palacio del Príncipe. Casualmente llegamos a tiempo para ver un cambio de guardia. Es algo curioso, aunque era más espectacular el que vi en Atenas. Había montones de turistas allí. Se oían muchas palabras en italiano. Después, de forma no premeditada, nos encontramos con la Catedral. En la puerta había una pareja que salía de casarse.
Seguimos caminando y, fortuitamente, llegamos a una edificio grande que no sabíamos cuál era. Resultó ser el Museo Oceanográfico, el cual no pensábamos ir a visitar, pero, ya que estábamos allí, había que aprovechar y entrar. La institución que fundó tal museo fue puntera en su momento, como ya me había dicho mi padre antes de ir. Por lo visto, Mónaco realizó estudios importantes a principios del siglo XIX relativos a la vida acuática y a la Antártida. En el interior del museo se puede ver un acuario, con montones de peces de mil formas, colores y tamaños. Por otra parte, está el museo, donde se muestran artilugios que se usaban en las exploraciones, además de fósiles, mapas, dibujos de animales marinos y demás.
Al salir del museo fuimos a los Jardines de San Martín, que están al lado del edificio. Desgraciadamente no pudimos ver casi nada, ya que cerraban nada más entramos, lo cual fue bastante pronto, a las 6 y media de la tarde.
Lo único que nos quedó por ver, ya que no nos aclaramos para ir, fue el Jardín Exótico.
Se veían gradas por muchas partes de la ciudad, puesto que el Grand Prix de fórmula 1 era dentro de poco tiempo.
7 lineas de autobús, cada una de ellas con montones de paradas, separadas por muy poca distancia, hacen que esta sea una muy buena manera de ir a cualquier punto de la ciudad.También podéis ir andando, ya que no hay nada muy lejos, al ser una ciudad tan pequeña.
El idioma oficial es el francés. Sin embargo, prácticamente todo el mundo se aclara bien hablando inglés, por lo que si conocéis tal idioma no tendréis problema. También hay bastante gente que se desenvuelve en italiano, por si habláis mejor esa lengua.
La mayoría de la comida de Mónaco es italiana, aunque también podéis encontrar, obviamente, francesa. Y, algún sitio más exótico, como un japonés que hay cerca del Bay Hotel.
No hace falta ser rico para comer en Mónaco. Cuando llegáis a la ciudad, si os ponéis a ver precios por restaurantes, sobre todo por la zona del hotel, posiblemente se os quite el hambre, a menos que os sobre el dinero. Sin embargo, existe un supermercado donde podréis encontrar montones de comida para todos los gustos a precios totalmente razonables. Fue gracias a descubrir este sitio que me ahorré varios cientos de euros, lo cual no está nada mal. El supermercado está situado al oeste del hotel, id andando hasta que lo encontréis. Hay una parada de aubotús muy cerca, pero no me acuerdo de cómo se llamaba. El nombre del supermercado es, curiosamente, "Casino". Está al lado de una restaurante italiano, donde cenamos una noche.
Tengo bastantes fotos del viaje, las cuales he colgado en mi Facebook, por si las queréis ver.

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