El martes 30 del mes pasado me llamaba Santiago Holguín para proponerme formar parte de un equipo que iría a jugar una serie de torneos en Italia, concretamente los de la etapa del circuito Italian Rounders Poker Tour en la ciudad de Campione d’Italia. Un evento paralelo de 300€+30€ el jueves, uno de 500€+50€ el viernes, el principal de 1000€+100€ y uno de 200€+20€ formaban el conjunto de torneos incluídos en tal parada del circuito italiano. Por lo visto, se realizan cada mes aproximadamente, en diversos puntos del país, siendo así similar a los CEP o SPT que tenemos en España. Si las cosas iban bien por allá, el viaje podía seguir hasta Velden (Austria), donde aún más eventos y de entradas más altas nos esperarían. Más torneos vendrían en otros países si los resultados seguían siendo buenos.
Iría a gastos pagados y, si me llevaba algo de premio, el 20% sería para mí, descontando antes los gastos generados. Era estar muchos días fuera para llevarme de media poco dinero. Pensad que en total son 2 000€ en inscripciones, pero si me llevaba premio, se descontaban éstas y todos los gastos del viaje, y de lo que quedara, sólo me llevaba el 20%. La cosa es que no calculé bien esto, simplemente pensé que con un ROI del 0% (es decir, teniendo el mismo nivel que los rivales), ya me estaría llevando 400€ de media (el 20% de que recupere la inversión de 2000€). Si considero que tengo un nivel más alto del medio de los participantes en los eventos, la cifra podía aumentaba. Pero, como he dicho antes, realmente no iba así la cosa, ya que se descontaban gastos, por lo que llevándome 2000€ en premios no ganaría nada. Es más, tampoco si consiguiera bastante más, por contar todos los gastos de alojamientos, comidas, etc.
Bueno, la cosa es que lo entendí mal, y sobrevaloré la oferta. Añadiéndole la posibilidad de jugar más torneos en el futuro, de entradas más altas, la cosa pintaba mejor. Finalmente acepté.
El lunes 6 por la mañana me venían a recoger a Valencia los que serían mis otros dos compañeros de viaje: Emilio "Piokari" Domínguez y Álvaro "Darkored" Aspas. Su recorrido empezó en Marbella, en la cuarta etapa del Marbella Classic Poker, donde quedaron los dos como burbuja del evento principal. Burbuja de mesa final, en los puestos 12 y 11 respectivamente. Es realmente curioso eso. Si ser la burbuja de mesa final ya es algo realmente molesto, que tu compañero de equipo se haya eliminado justo antes que tú no debe sentar muy bien. Pero bueno, son cosas que pasan, así es el póquer.
El viaje, aunque sabíamos que iba a ser bien largo, por ir en coche, parecía desde el principio que no se iba a hacer muy pesado, al estar en un vehículo realmente cómodo (Audi S8) y con buena compañía. A Álvaro lo conocía ya de hace mucho años, de cuando jugábamos a Magic. Con Emilio no había coincidido nunca antes.
Llevando ya 3 o 4 horas de viaje, paramos a comer en una estación de servicio cerca de Barcelona. Caro y malo. Así son esos sitios, se pueden aprovechar de que la gente no tiene más remedio que ir a ellos si no quiere salirse de la autopista o autovía.
Si no recuerdo mal, ya no hicimos más paradas que para poner gasolina al coche. Ninguno de los 3 habíamos cruzado la frontera a Francia en coche antes, así que no teníamos idea de cómo iba la cosa. No tenía ningún misterio, simplemente había bastantes policías por allí, que supongo que se aburrirán bastante, ya que no creo que suelan detener a muchos fugitivos. Bueno, quizás hacen más cosas, no lo sé. La cosa es que nosotros íbamos en el coche de Santiago, sin saber dónde estaban los papeles del mismo, por lo que podíamos ponernos en una situación un tanto interesante si algún policia nos los pedía.
El paisaje iba cambiando según nos dirigíamos al norte, de igual manera que el idioma de los carteles en la carretera. Según se hacía tarde íbamos planeando cuál sería nuestra meta, donde dormiríamos. Pensamos en Milán, pero finalmente vimos que sería mejor parar en Turín, sino llegaríamos ya muy tarde. El GPS iba indicando a la perfección el camino a seguir. Realmente ayuda una barbaridad eso, de no tenerlo el viaje hubiera sido bastante más largo. Álvaro y Emilio se iban turnando el conducir. Yo no tengo carnet, así que poco podía hacer…
Ya de noche, a las 11 o así, llegamos a la ciudad del Juventus, donde tocaba buscar algún hotel. Fuimos a varios, indicados en la guía Michelín de Italia, pero no había habitaciones. Por lo visto había "a very important event" y, por lo tanto, pocas plazas libres en la ciudad. Finalmente pudimos alojarnos en uno. Antes de ir a dormir fuimos a cenar a una especie de pizzería grande, con mesa de billar y tal. Los trabajadores del local me da que tenían menos de italianos que yo. Lo digo por el aspecto más que nada, y por la música que se oía allí.
Fuimos después al hotel a comernos las porciones de pizza recalentada que tenía la fecha de nacimiento en números romanos. Al menos era comida, más valía eso que nada. O eso queríamos pensar. Después de eso, tocaba dormir bien, que llevábamos muchas horas de viaje.
En el próximo episodio, vamos los tres a recoger al aeropuerto de Milán (el de Malpensa, que por lo visto hay dos) a Santiago, con quien sigue nuestra aventura.

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