En el capítulo anterior os contaba cómo viajamos desde Valencia hasta Turín en un mismo día, lo cual parece un disparate considerando que íbamos en coche. El día siguiente, martes 7, acudimos Álvaro, Emilio y yo a Milán. Bueno, al aeropuerto de Malpensa. Allí es donde después de comer recogeríamos a Santiago Holguín, quien montó toda esta historia del equipo, que ya expliqué en la anterior entrada en qué consistía.
Ya quedaba poco viaje, simplemente teníamos que llegar a Lugano, donde nos hospedaríamos según los planes del jefe. Lugano está dentro de Suiza, así que tocaba pasar otra frontera. Resulta que para circular por las carreteras de tal país es necesario llevar una pegatina en el coche, que se renueva cada año, y que tiene unos precio de unos 30€ si no recuerdo mal. Se iba notando un cambio en el paisaje, muy diferente al que estoy acostumbrado a ver en Valencia. Sobre todo cuando no salgo de la ciudad.
En Lugano, como quizás se pueda deducir por el nombre, se habla italiano. En Suiza se hablan 4 idiomas, depende de la zona en qué se esté. Si es la cercana a Italia, italiano. Si es la cercana a Francia, francés. Si es la cercana a Alemania, alemán. A parte de eso, tienen el romanche. Añadidle el inglés y tenéis un país en que sus ciudadanos se entienden en montones de idiomas. Ya podrían hablar todos el mismo, qué ganas de complicarse la vida…
Estuvimos en tal ciudad simplemente para ir a nuestros hoteles y dejar las maletas, ya que pronto nos dirijimos a ver el campo de batalla, el Casino de Campione. Campione es un municipio muy pequeño, que tiene el casino, algunos hoteles y poco más. No es parte de Suiza, sino un enclave italiano. Una especie de isla rodeada de terreno suizo. No es casualidad que se montara un casino en un lugar así, sino que se hizo aprovechando que las leyes eran menos estrictas que si estuviera en uno de esos dos países.
Tenía muchos pisos, cada uno de ellos con espacio de sobra para todos los juegos que se suelen ofrecer en esos sitios. A parte, barra en cada piso, y al menos un restaurante. En la tercera planta es donde nos esperaban. Allí es donde se jugaba a póquer. Había montada una partida de Omaha 10/20 francos. Sí, francos, francos suizos. No sé por qué pero se ve que en el casino lo que se movía eran francos suizos, menos en la cafetería, que aceptaban euros también. Un euro equivale a un franco y medio, para que os hagáis una idea.
Estuvimos por allí preguntando sobre los torneos a los que íbamos, del Italian Rounders Poker Tour, pero allí no tenía ni idea nadie. Por lo visto, simplemente habían alquilado una de las plantas a la compañía organizadora y ya está. Así que nada, sólo sabíamos la hora a la que teníamos que acudir, pero no teníamos ni idea de cómo era la estructura de los eventos ni nada.
Nos enteramos de que el día siguiente se jugaba un torneo de 300+30 francos, que se ve que se hace cada míercoles allí. Nos apuntamos los cuatro y después de estar varias horas por allí sin mucho que hacer, nos volvimos al hotel.
No había internet en el hotel, lo cual era bastante incómodo. Es ese el principal motivo por el que estoy haciendo ahora estos escritos en lugar de hacerlos aquellos días. Por la mañana fuimos Darkored, Piokari y yo a ver un poco de Lugano. Allí lo más destacable es el lago, alrededor del cual está tal ciudad, además de otras localidades más pequeñas. Después, fuimos a por Santiago a su hotel para ir a comer con él, saliendo más tarde hacia el casino.
El torneo, como era de imaginar, tenía una estructura muy rápida. A mí me gustan esos torneos, no tenía ningún inconveniente con ese tema. Había bastantes participantes, unos 100 si no recuerdo mal. No tomé ninguna nota en tal torneo. Básicamente, el nivel era realmente bajo. Muy bajo. Más bajo que en los torneos en vivo que había jugado en España antes. También es verdad que la entrada era sólo de 220 euros, lo cual en vivo es bastante poco. Los jugadores cometían todo tipo de errores obvios, siendo generalmente muy loose y pasivos. Era una situación muy rentable, la verdad, y mientras jugaba deseaba encontrarme con los mismos los días siguientes.
Yo quedé eliminado tras quedarme con pocas fichas después de perder un bote muy grande en que fui all-in preflop contra QQ y JJ. A Emilio y Santiago los eliminaron algo antes, mientras que Álvaro aguantó un poco más, pero no llegó a la mesa final, que era sinónimo de entrar en premios.
Nos quedamos eliminados, pero diría que contentos de ver el bajísimo nivel que demostraban los italianos. Santiago se puse a jugar cash Omaha, como el día anterior. Por lo visto, el nivel en esas mesas era muy bajo también. Y, ya que se movía bastante más dinero que en los torneos, estaba seguro de que resultaría más rentable jugar ahí.
Más tarde cenamos y nos fuimos al hotel. En el próximo capítulo… empieza el Italian Rounders Poker Tour: Campione d’Italia, con un evento de 300€+30€, ¡no os lo perdáis!

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