No sé si lo recordaréis, pero en uno de mis formateos al ordenador perdí un montón de información, entra ella muchos artículos que había traducido para publicarlos posteriormente. Eso me quitó las ganas de volver a hacerlos, y he estado haciendo entradas de otros temas. Ahora me ha dado por mirar las cosas que tengo guardadas en favoritos (bueno, "marcadores", ya que uso Mozilla Firefox), tanto aún por leer como ya leídas y que tengo señaladas para comentar.
En esta entrada os voy a traducir un artículo de Tommy Angelo, el cual me parece bastante curioso por la forma en que está narrado y además creo que incluye algunas buenas ideas. Hay a quien no le gusta que haga traducciones, incluso quien no le ve mérito. Yo creo que sí tiene mérito, ya que no son textos elegidos a voleo y traducidos. Sino que son textos seleccionados de entre muchísimo que he leído, y, además substrayendo lo que veo más interesante, lo cual no es nada fácil cuando estamos hablando de hilos en 2+2, con cientos de respuestas.
"Ahí va una decisión que tomé en una partida de no-limit hold’em 10$-10$-20$ en el Lucky Chances durante la primavera, cuando la entrada mínima era 2 000$. La alineación — lo que llamamos con cariño El Club del Desayuno — estaba jugando de forma conservadora y sólida, como suele hacerlo. Inevitablemente, las cartas hacen grandes cortes en algunos de los stacks, lo cual hace que la sangre corra, y eso hace que las fichas se muevan, a veces, dependiendo de las nuts de quién han sido rotas.
Cuando llegó esta mano, la partida llevaba ya dos horas en marcha, y no había soplado vientos fuertes. Los dos botes más grandes del día habían sido del rango de 1 000$ a 2 000$, y en ninguno de ellos se llegó al showdown. En esta mano, yo estaba en primera posición. Abrí por 80$ y sólo me vio el botón. El bote era de 190$. En el flop, apuesto 200$ y me ve. En el turn, apuesto 500$ y me ve. En este momento el bote tenía sobre 1 600$. En el river, paso, y él va all-in por 1 600$ (yo le cubría).
En este punto, su mano estaba polarizada. Sabía que o bien me iba ganando o bien no era así. Si le veía, estaría teniendo 2 a 1 en mi dinero, lo cual significaba que si me ganaba el doble de lo que no lo hacía, entonces no importaba lo que yo hiciera. Y calculé como mejor pude, con la imagen de la realidad que sólo existe en mi mente, la cual resulta ser la única versión de la realidad a la cual tengo acceso, y llegué a que: el EV de verle era el mismo que el EV de foldear.
¿Entonces qué debo hacer?
Bueno, esa es fácil: muévete a otro tipo de parámetros y sopesa la decisión desde ahí
Mi oponente era un jugador que suele jugar bastante tranquilo durante largos periodos de tiempo, y después, cuando juega un bote all-in, a veces juega como un temerario durante un rato. Y no importa si gana o pierde ese bote grande. Tiende a volverse un valiente de todas maneras. Y cuando la valentía viene a él, eso puede causar a otros a volverse valientes también, y entonces ya tenemos una partida. Y digamos por el bien de disminuir los paramétros, que yo pensaba que podía confiar en mí mismo en que me mantendría igual de firme, ganara o perdiera. Ahora entonces hemos determinado que después de pensar en el metajuego, la decisión era simple. Hacer call y quizás revolucionar la partida, o foldear y dejarla como está.
Me pregunté a mí mismo: ¿Tengo ganas de jugar? ¿En qué tipo de partida me apetece jugar? Mis opciones eran:
Foldear y quedarme jugando en una partida conservadora y sólida. (Me gustan las partidas conservadoras y sólidas en algunos momentos. Depende.)
Foldear e irme de la partida conservadora y sólida. (Nunca es una mala idea.)
Ver y jugar en una partida loose ganando 2 400$. (A veces sigo jugando porque voy ganando, e independientemente de eso, a veces juego porque la partida se vuelve más loose.)
Ver y retirarse de una partida loose perdiendo 2 400$. (A veces me retiro porque voy perdiendo, e independientemente de eso, a veces me retiro porque la partida se vuelve más loose.)
Esta era la decisión difícil para mí en ese momento, y tardé bastante más de lo usual en ella. Y después una gran sonrisa apareció sigilosamente dentro de mí y me di cuenta de que la razón por la que no podía decidirme por una opción era porque no estaba ligado a ninguna de ellas. ¿Os acordáis de cuando dije que pensaba que podía confiar que me quedaría igual de firme después de esta mano, ganara o perdiera? Bueno, pues eso no es verdad realmente. Normalmente puedo. Pero a veces no puedo. Y nunca sé de forma segura qué es lo que pasará. E incluso cuando estoy perfectamente inalterado por un bote grande, ello incrementa un poco la probabilidad de que el siguiente bote grande me desestabilice.
Decidí que fuera en las manos de otro que se derramara la sangre por primera vez. Así que decidí esperar a una decisión con EV positivo. Y me di cuenta de que me gustaba esta mesa conservadora y sólida en ese momento, tal y como estaba. Así que me retiré y puse mi ciega.
Tommy Angelo".

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