Los torneos de póquer en cierto sentido son una especie de carrera. Una carrera de cuádrigas. Una carrera en que no hay una meta, sino que gana el que sigue corriendo cuando ya se han cansado todos los demás. Debes seguir constantemente avanzando. Si te paras, no ha servido de nada todo lo que has estado corriendo. Debes seguir, sin pausa, aguantar más que nadie. Es una carrera a muerte, donde los rivales te empujarán y golpearán, y tú debes resistirles y responderles de igual manera. Debes acabar con ellos. Estás ahí para ser el último en pie. Para llevarte el premio que de verdad importa: el primer premio. Si no quedas primero, has fracasado.
En muchas carreras estuve peleando yo ayer. En algunas el combate fue largo e intenso, pero siempre acababa siendo superado. Fracasé. Si me favorecía el azar, después me lo arrebataba todo, llenándome de ira. Una ira que me daba más fuerzas para los siguientes enfrentamientos. Pero no tantas como necesitaba.
Fue especialmente duro cuando quedaba cerca de los grandes premios, del gran premio. Quedaba en el puesto 11 de un torneo de 330 personas con entrada de 30$+3$ con 2 recompras y 1 add-on disponible. Ser eliminado tan cerca de la mesa final fue duro. Pero no podía distraerme, ya que mientras estaba jugando por recompensas aún mayores de las que no había alcanzado.
Me encontraba en un evento con entrada de 50$+5$, con una recompra y un add-on. 20 000$ era la bolsa de premios garantizada. No sabía bien por cuánto estaba jugando, ya que nunca miro los premios hasta que soy eliminado o salgo vencedor. No quiero que me distraiga pensar lo que llevo ganando y por lo que estoy jugando. Estoy allí para ganar, sea cual sea el premio. Mi objetivo es hacerme con absolutamente todas las fichas que hay en las mesas.
Esta vez conseguí llegar a una fase avanzada. Me encontraba en la mesa final. La bienvenida a la misma no fue nada agradable, como os mostraré a continuación.
Era un duro golpe. Muchísimas fichas había en juego. Mucho dinero valían esas fichas. Pero, seguía vivo, que es lo más importante. Aún podía remontar, aún podía mejorar mi posición final si otros eran destruidos antes de mí. Podéis ver que algunos de mis rivales no eran precisamente novatos, al menos según los resultados en anteriores batallas. Debían ser grandes luchadores, o gente con una extrema suerte. O las dos cosas.
Poco después, dos jugadores eran borrados del mapa. Ya no quedaba constancia de ellos en la mesa. Dos simples huecos vacíos indicaban su desaparición. Vino el descanso cuando el minutero se paraba en el 55. Ese sería mi último descanso. Fui pegando a los rivales, siendo a veces respondido, pero mejorando en global mi situación.
Antes de 1 600, ciegas de 8 000 y 16 000, 7 jugadores en la mesa. Me encuentro con ![]()
, habiendo aempezado la mano con 311263 fichas. Debía pasar algo muy raro para que no estuviera dispuesto a acabar con todas mis fichas en el centro de la mesa, y contento de hacerlo. Bruno GT, que ya de antes sabía que era muy agresivo y estaba en esta ocasión demostrando que así lo era, sube a 38 888 en la segunda posición, utg+1. Tres puesto después, el jugador que se encuentra con el botón delante, hace una subida muy pequeña, a 69750. Llega mi turno, y sin dudarlo, pongo en juego todo lo que me queda.
Bruno GT se retira, cosa que haría un porcentaje elevadísimo de las veces, puesto que sube con muchas manos, y con muy pocas de ellas estaría dispuesto a seguir ante tanta fuerza mostrada. Sin embargo, el que respondió en primer lugar a este jugador, tras pensarlo unos segundos, decide igualar mi apuesta. Se forma un bote enorme. Mis esperanzas están en él. Si lo pierdo estoy fuera, se rompen mis posibilidades de alzarme con el premio grande. Si lo gano, sigo en pie, mucho más fuerte, dispuesto a dar mucha guerra.
Muestra ![]()
. Podría ser peor. Difícilmente podría estar en una situación más favorable una vez me ve. Me ganó. Más bien me atropelló con la cuádriga. Sentí a todos los caballos pasando por encima de mí. Un póquer fue suficiente para despertarme de mi sueño.
Es duro llegar ahí y quedar séptimo y llevarse sólo 2 621.12$, en lugar de los más de 15 000$ del primero. Pero prefiero mil veces eso antes que ser eliminado el primero y no llevarme nada. Juego por dinero al fin y al cabo. Ya llegarán los primeros puestos. Es sólo cosa de tiempo.

In order to comment, you must login or register.




