Una de las cosas que me gusta más de este juego es que es justo. Tus resultados dependen sólo de la calidad de las decisiones que tomas cuando estás jugando.
Un momento, ¿pero esto no era un juego de azar? ¿No era un juego en que da igual lo que hagas, donde gana el que más suerte tiene? La mayoría de los lectores ya conoceréis el póquer lo suficiente para saber que esto último no es cierto, sino que los mejores son los que acaban ganando más. La suerte puede hacer que un completo principiante parezca un experto, al finalizar un día con grandes ganancias. Pero, si sigue jugando, se acabará demostrando que su forma de jugar no era tan buena como parecía. El largo plazo no tiene piedad con nadie, y acaba dando a cada uno lo que se merece, le guste o no.
El hecho de que los resultados en un periodo corto de tiempo (o de manos) no se correspondan prácticamente nunca con los que deberían de ser de media, hace que esto parezca un juego de azar. “Cualquiera puede ganar”. Sí, cualquiera puede ganar, aún tomando decisiones incorrectas, durante un tiempo, pero si sigue jugando igual, se llevará exactamente lo que se merece. Y eso sí se puede calcular y es algo que se sabe que acabará pasando, así que esto no es un juego de azar realmente (como sabéis), lo que pasa es que no es suficiente con una mano ni con unas pocas manos para ver quién es mejor, sino que hace falta mucho más tiempo para demostrarlo.
Podéis pensar en muchos otros juegos en que pasa algo parecido. También pasa en los deportes más conocidos, donde hay veces que un equipo o jugador claramente favorito sorprendentemente pierde. Es algo que puede pasar, pero que sabemos que si se repitiera ese enfrentamiento muchas veces, acabaría ganando en más ocasiones el que lo hace mejor. Pasa también en el mundo de las finanzas, donde también existe el azar y hacen falta muchas operaciones para mostrar cómo de bueno se es en ese mundo.
Como decía, algo que me gusta de este juego es que es justo. Sabes que si aprendes a jugar lo suficientemente bien como para ganar a tus rivales, sólo es cuestión de tiempo que ganes dinero. Y que si estudias aún más, sabrás hacerlo mejor y podrás obtener un beneficio mayor. Es decir, cómo de bien te vaya es algo que sólo depende de ti. Tú eres quien primero tiene que estudiar y quien después tiene que sentarse (de forma literal o virtual) y tomar las decisiones correctas en cada mano. Sólo es cuestión de tiempo que te lleves la recompensa que mereces por tus acciones.
En la mayoría de trabajos, dependes de otras personas y raramente obtienes lo que te mereces. En muchos casos, lo que te llevas depende de lo que creen los demás que haces, y de llevarte bien con la gente adecuada, no de lo que realmente haces. Son muchos los que tienen puestos peores de los que se merecen, obteniendo unos ingresos menores de los que deberían, mientras otros ganan más de lo que sería justo. También nos podemos poner en el puesto del “jefe” y ver como ciertos empleados generan menos de lo que les pagamos, y otros generan de más. Aún queriéndolo, en muchos ámbitos es difícil cuántificar lo que cada uno merece y recompensarle de forma “justa”. En el póquer no es necesaria la intervención de nadie. Funciona “solo”.
Todo esto que estoy diciendo es fácilmente asimilable cuando hablamos de jugar cash games, donde las situaciones son siempre más o menos parecidas, en cuanto al nivel de ciegas, el de los oponentes, el número de jugadores contra los que juegas, etc. Sin embargo, el póquer está lleno de casos diferentes. Nunca vas a estar en una situación exactamente igual a otra en que estuviste antes. Cada una es diferente a la anterior, siempre hay al menos un pequeño detalle que hace cada mano única. Aún estando las mismas personas jugando el mismo tipo de partida, de una mano a la siguiente la gente cambia al menos ligeramente, por infinidad de factores, que van desde cómo les fue en la mano anterior a cómo les ha afectado ver a sus rivales jugar en ella de cierta manera, a simplemente estar más o menos distraidos.
Es decir, realmente en el póquer no se gana a base de jugar correctamente en un escenario concreto que se repite infinitas veces, sino a base de ir tomando decisiones buenas en muchas ocasiones que nunca son exactamente iguales entre sí.
Por otra parte tenemos el mundo de los torneos, además de también alguna rara vez que juguemos un nivel de cash mucho más alto del que es habitual para nosotros. Ahí vamos a depender mucho más de la suerte, ya que nos va a resultar difícil poder volver a estar en ese escenario muchas veces más.
Por ejemplo, para que quede más claro, si estamos en la mesa final de un torneo de muchos participantes, como puede ser el Sunday Million, nuestra habilidad tiene importancia a la hora de finalizar en un buen puesto, pero también influye muchísimo la varianza. Muchísimo. Es decir, en esa ocasión en concreto puede pasar prácticamente cualquier cosa, por lo que nuestro resultado no tiene prácticamente nada que ver con cómo de bien juguemos. Sin embargo, si repetimos ese escenario de estar en la mesa final del Sunday Million decenas de miles de veces, la cantidad de dinero que se lleve cada uno será mucha más próxima a la que se merece. Pero claro, en la práctica es totalmente imposible repetir esa situación tantas veces, ya que es algo que pasa muy raramente.
Y, como decía antes, pasaría lo mismo si nos dieran la oportunidad de jugar un rato en una partida de cash de un nivel mucho más alto que al que estemos acostumbrados. Es algo muy puntual, que muy raramente se va a repetir, y donde la suerte puede hacer que ganemos o perdamos mucho más de lo que deberíamos.
Si se quiere estabilidad, dentro de lo que cabe, está claro que lo mejor es jugar siempre en los mismos niveles y en cash games o torneos de poca gente. Pero no tiene porqué quererse tanta estabilidad, es un tema muy personal. Hay que tener en cuenta que por mucho control que queramos tener, hay en la vida muchísimos aspectos que no controlamos, y vamos a pasar por montones de situaciones de mucha varianza.
Podemos pasarnos montones de años ahorrando, sacrificándonos, para comprar un piso y que después haya un incendio o algún desastre similar y todo, de repente, desaparezca. También está siempre la posibilidad de que nuestra salud empeore considerablemente, o incluso de morir. Y con “situaciones de mucha varianza” me refiero a momentos clave que surgen en la vida, que pueden ser algo más o menos frecuente dependiendo de cada uno. Dentro de esta categoría pueden entrar muchas cosas, que pueden ir desde por ejemplo tener que decidir si hacer una inversión por mucho dinero, a hacerlo bien en un examen muy importante a tener la agilidad como para evitar un accidente en el coche.
Lo que quiero decir con esto es que está bien pretender tener una vida más o menos tranquila o equilibrada, pero tampoco hay que obsesionarse, ya que, aún sin quererlo, nos vamos a encontrar en situaciones de muchísima varianza fuera de las mesas.
En realidad, si uno se para a pensar en lo que decía en los últimos párrafos, el póquer no es justo. No es justo que alguien gane muchísimo más que otro que es mejor que él, sólo porque ha tenido más suerte en unos cuantos torneos. Y contra esto no se puede hacer nada. Estamos desprotegidos en el mundo de los torneos. Es necesario jugar tantísimos para demostrar cómo de bien es un capaz de hacerlo, que en la práctica es imposible, ya que harían falta muchísimos años dedicándole montones de horas, y cualquiera acabaría antes harto de ello. Los torneos crean falsos héroes, falsos ganadores, falsos genios. Y eso no es justo (quizás hable más detenidamente en otra entrada sobre esta cuestión).
Pero bueno, mientras uno no se acerque al inestable mundo de los MTT multitudinarios, puede dedicarse a uno de los trabajos más justos que existen, donde tus resultados acaban siempre siendo los que uno se merece. Y lo dice alguien que ahora mismo está en su peor racha desde que juega a póquer…

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